Factores de riesgo a los que están expuesto los niños en el marco del conflicto armado

Por cindy.martinez el Mié, 14/04/2021 - 15:32
El diálogo se dio en medio del encuentro denominado ‘Nuevas dinámicas del conflicto armado que afectan a la niñez’.
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Redacción: 

Cindy Martínez

 

La presentación de hallazgos y recomendaciones sobre los factores de riesgo y las necesidades de protección y prevención de la niñez que pueda ser víctima de reclutamiento forzado y de violencia sexual y basada en género fue lo que se dio a conocer durante el evento 'Nuevas Dinámicas del conflicto armado que afectan a la niñez'.

Esto se ha desarrollado en los municipios de Arauca, Arauquita, Tame, Ocaña, Teorama, El Carmen, Tumaco, Barbacoas, el Charco, Buenaventura, Cali y Palmira; municipios donde tienen incidencias grupos armados ilegales.

María Victoria Llorente, directora ejecutiva de la Fundación Ideas para la Paz, (FIP), explicó que el análisis se centró en dimensiones como: contexto de seguridad e impacto de los grupos armados ilegales; reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes y jóvenes; violencia sexual y violencia basada en género; transversal: situación Covid-19 y conflicto armado.

“Es un estudio que nos permite dimensionar la gravedad de esta problemática de la cual muchos niños, niñas y adolescentes en el país, son víctimas. Esta problemática es algo que no da espera. Debe convertirse es una prioridad para el Estado, pero también para la sociedad y no podemos seguir indolentes”, afirmó.

Hallazgos

  • El reclutamiento y la utilización son fenómenos dinámicos e históricos que se han desarrollado en función de los cambios en la confrontación. Las modalidades de estos, están dadas en gran medida por el tipo de relación que tiene cada grupo organización y organización criminal con sus bases sociales y redes de apoyo a nivel local.
     
  • Los niños, niñas y adolescentes del país no solo son víctimas de reclutamiento y utilización, sino también padecen en carne propia el desplazamiento, el confinamiento, las amenazas y otras formas de violencia que en muchas regiones confluyen y, sin embargo, pese a las afectaciones, siguen siendo silenciadas.
     
  • Violencias sexuales y de género que persisten y suelen ser invisibilizadas, más aún en territorios donde las dinámicas de la violencia organizada se están recrudeciendo.
     
  • La retaliación de grupos armados y el control, que estos ejercen sobre las comunidades aumenta el miedo a la denuncia sobre estos fenómenos. A esto se suma el desconocimiento general de los derechos sexuales y reproductivos de los menores.
     
  • Es preocupante la situación de los menores migrantes porque están expuestos a diversas formas de violencia como trata de personas y explotación sexual.
     
  • Estos territorios siguen presentando debilidades en el ámbito educativo, salud y que inciden de manera determinante el ingreso de los menores a estos grupos.
     
  • Muchos mecanismos de ayudas se suspendieron o se han pasado a la virtualidad, lo que ha creado una mayor distancia entre la institucionalidad y las comunidades.
     
  • La respuesta del Estado no fue la adecuada para proteger de manera integral los derechos de esta población.

Los expertos afirman que estas vulnerabilidades han venido aumentado en diferentes regiones del país con la pandemia por el Covid-19.

“La pandemia agudizó las brechas sociales, económicas, culturales y afectivas, son factores de vulnerabilidad para la reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de los grupos armados ilegales”, afirmó Llorente.

“La respuesta, primordialmente militar, de aumento de pie de fuerza para enfrentar los escenarios de reconfiguración de fuerza organizada que se está teniendo, no se está traduciendo en unas mejoras de protección de la población y mucho menos de protección de los derechos de los menores. Sino que, por el contrario, se tornan en un factor de riesgo adicional”, puntualizó María Victoria Llorente.

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Recomendaciones

  • Fortalecer la comprensión de los conflictos armados y otras expresiones de violencia a nivel local. Esto permitirá implementar acciones de manera más articulada con las instituciones locales responsables en el territorio y ajustadas a las necesidades.
     
  • Poner en marcha programas que busquen construir relaciones equitativas de género, masculinidades que no se sustenten en el uso de la violencia y transformaciones de las identidades asociadas a referentes militares, bélicos y de narcotráfico.
     
  • Afianzar el enfoque interseccional. Fortalecer este enfoque en la implementación de programas que ayuden al trabajo con niños, niñas y adolescentes. Esto nos permite comprender las particularidades de las distintas poblaciones.
     
  • Fortalecer el trabajo con el entorno protector familiar. A través de la reflexión y construcción de cotidianidades alrededor de relaciones igualitarias y la desnaturalización de las violencias de género, violencia física y psicológica como resolución de los conflictos familiares.
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